Libros

El problema – Máximo Soto Hall

Título original: El problema (español)
Autor: Máximo Soto Hall
Año de publicación: 1899
Género: novela de ficción, distopía, literatura costarricense
Páginas: 174 (Ed. Universidad de Costa Rica)

Máximo Soto Hall

Resultado de imagen para máximo soto hallNació el 5 de julio de 1871 en Guatemala y murió el 31 de diciembre de 1942 en Argentina.

Su padre era de nacionalidad hondureña, fue médico y abogado, con intereses en la minería. Fue fundador de la Universidad de Honduras y candidato a la presidencia. En 1857, se trasladó a Guatemala con su familia para ocupar el puesto de Ministro Plenipotenciario de Honduras. Murió 6 meses antes de que naciera Máximo.

Creció y se educó en Guatemala debido a que su abuelo materno, William Hall, era socio de la casa comercial «Hall, Meany & Bennet» y, también, vicecónsul de Gran Bretaña en ese país. Su madre, Guadalupe Hall Lara, era muy estricta con la educación de los hijos y era amante de la literatura, por lo que a su casa siempre asistían personajes distinguidos.

Quedó huérfano a los 14 años, sin embargo, su educación continuó.

A los 19 años se interesó por la política, esto es en 1890, cuando se recién graduó del Instituto Nacional Central para Varones. En esa época, Rubén Darío residía en Guatemala y le dedicó un soneto al joven Máximo donde lo calificó como un bohemio y pensador divino.

En 1892 fue nombrado como secretario de la legación de Guatemala en Madrid, por lo que vivió en Europa por tres años. Visitó Italia, Inglaterra y Francia. En esos años publicó el libro de cuentos Dijes y bronces, la novela El ideal en Madrid, y el tomo de poesí’a Poemas y rimasen París.

En España aprendió el arte de la oratoria, por lo que cuando regresó a Guatemala sabía dominar a los auditorios y distinguir a los públicos y, así, se hizo acreedor a una merecida fama de orador y declamador.

En 1896, llegó a Costa Rica, donde conoció a su primera esposa, Julia Bonilla. Aquí se afanó en favorecer su integración a la cultura oficial, por lo que en 1897 publicó A Costa Rica, un texto que posteriormente fue incluido en el principal libro de texto escolar editado en Costa Rica a principios del siglo XX: El lector costarricense. También fue director de la Biblioteca Nacional de Costa Rica de 1899 a 1902.

En Guatemala, fue colaborador de La Idea Liberal, periódico de intelectuales liberales en donde compartió con Rubén Darío, Enrique Gómez Carrillo, Rafael Spínola y Juan Manuel Mendoza, entre otros, y en el que se trabajó para conseguir la elección del presidente interino, Manuel Estrada Cabrera.

El Problema

¿Se imaginan un mundo en el que Centroamérica se anexe a Estados Unidos? Bueno, Máximo Soto se lo imaginó, aunque más específicamente se imaginó a una Costa Rica completamente absorbida por el país de las barras y las estrellas. Y ¿saben qué es lo más chiva de esta historia? Que a pesar de que fue escrita en 1899 con la intención de decirle al mundo “¡hey! Vean, esto es lo que va a pasar si siguen por el camino que van, adorando lo yankee y despreciando lo nacional”, bien podría usarse para la actualidad, aunque tal vez nuestras generaciones no estén tan de acuerdo con firmar una anexión como tal, sí estamos muy vulnerables culturalmente. Sin embargo, eso tal vez no sea lo más chiva de la historia, sino el hecho de que es la primera distopía de Costa Rica. Es genial.

La historia empieza cuando Julio regresa a Costa Rica después de muchos años de haber vivido en Francia, pues su padre lo había llevado allá cuando tenía cinco años para que recibiera su educación. Eso era algo muy común en esa época: las familias que tenían una buena posición económica enviaban a sus hijos a realizar los estudios universitarios a Europa, especialmente Francia, para que pudieran graduarse como abogados o médicos. Sin embargo, algunas veces esos hijos se desviaban de esas carreras para buscar las artes y eso era todo un problema, pero en esta historia eso no viene al caso, jaja.

Desde el momento en que Julio viene en el barco sabemos que hay algo mal, es decir, que esta historia no sigue los “manuales” (por llamarlos de alguna forma) que todos los escritores costarricenses de la época usaban para crear sus textos, pues el narrador nos está mostrando aspectos o, mejor dicho, una Costa Rica que no existe. Digo esto porque el barco en el que viene Julio va a desembarcar en el Canal que está entre Nicaragua y Costa Rica y, para los que no lo saben, no existe dicho canal, el único es el de Panamá que se construyó muchos años después (1914).

Cuando el joven costarricense desembarca se siente completamente perdido, pues todo está muy cambiado y se siente muy mal por cómo la construcción del canal implicó un gran cambio en la naturaleza del lugar, pero especialmente, porque no entiende ni una sola palabra de lo que dicen las personas a su alrededor: todos están hablando inglés. Él solo sabe español y francés. Antes de que colapse por no saber que está pasando, aparece su papá.

Una vez en la casa, este le explica a Julio qué es lo que pasó: el tío de Julio, don Tomás, 30 años antes lo había pronosticado todo, le había dicho a don Teodoro -el papá de Julio- que Estados Unidos hasta ese momento había vivido sin saber cuál era su verdadero poder, pero que ya el gigante se estaba despertando y que iba a necesitar más espacio que el que tenía y que ellos -los centroamericanos- se lo iban a terminar dando. En ese momento, ambos hermanos tomaron una posición: Tomás dijo que sería de aquellos que lo aceptan, que trataría de encajar en la cultura yankee y que no se resistiría al cambio, pues era la mejor forma de sobrevivir. Teodoro, por su parte, decidió que el no sería de ellos y le afirma a Julio que él se sigue resistiendo y odiando a la raza. Pero conforme vamos conociendo el estilo de vida en la casa de Teodoro, nos damos cuenta de que no es así. Teodoro vive engañado, tal vez él sea consciente de eso, pero se siente menos “traidor” a su raza si sigue creyendo que se opone a ello.

Después Julio conoce a su prima Emma, hija de Tomás, una mujer fuerte, alta, con una linda figura, cabello negro, musculosa y “una mujer hecha para la maternidad”. Ella es el personaje que representa a la raza anglosajona. Quien es, además, todo lo opuesto a Margarita, una joven hija de un costarricense hijo de español que se exilió en París, que es la novia de Julio que quedó allá, en Europa. Ella es descrita como delicada, soñadora, débil, destinada a ser enfermiza y a no poder procrear. Es el personaje que representa lo latinoamericano, junto con Julio. Julio, al principio rechaza a Emma porque no parece el tipo de mujer que él pueda manipular como lo hace con Margarita. Sin embargo, poco a poco comenzó a olvidarse de su novia y prometida y a sentirse más atraído por su prima (lo cual me da huácala, jaja). Y todo iba bien, hasta que llega Mr. Crissey. Y con su aparición se forma un triángulo amoroso entre Emma, Julio y Mr. Crissey. La forma en que este triángulo amoroso se resuelve, es una metáfora de lo que sucedió políticamente también. Si leen la historia -que espero que sí- sabrán a qué me refiero.

El hecho de que les mencionara que Emma representa lo anglosajón y, Margarita, lo latino, tiene mucha importancia en el texto, pues la forma en que ellas se describen, en cómo actúan y todo es la forma en la que se percibían ambas razas en esa época… quizá todavía, lamentablemente.

Dije al inicio que esta historia es una distopía, es decir, un futuro que no es deseable, lo contrario a la utopía. Porque Máximo Soto quiere que vean cómo va a terminar todo si siguen idolatrando lo norteamericano, ya no tanto lo europeo. Además, que la falta de una identidad nacional o latinoamericana les puede pasar una factura muy cara, porque no saber quién es uno, implica que uno no puede defenderlo porque no sabés cuando lo estás perdiendo.

Un dato curioso es que esta novela destronó a El Moto como la primera novela costarricense, pues esta novela de Joaquín García Monge fue escrita en 1901, mientras que El Problema es de 1899, sin embargo, por muchos años se le negó el título porque su autor es guatemalteco. Años después se llegó a la conclusión de que la novela fue escrita y publicada aquí, en Costa Rica, y que la historia hablaba de lo costarricense, por tanto, merecía ser llamada novela costarricense y por su fecha de publicación se convertía en la primera.

Por último, otro dato curioso es que, cuando se publicó, Carlos Gagini -un célebre escritor nacionalista- interpretó que Máximo Soto Hall estaba a favor de las intenciones del imperio yankee y que por eso había desvalorado lo nacional y lo había hecho sucumbir ante lo norteamericano sin ninguna forma de defensa. Por eso, escribió dos novelas contestatarias a esta: El árbol enfermoLa caída del águila, esta última es considerada la primera novela de ciencia ficción costarricense.

Léanlo, de verdad no se van a arrepentir, este texto necesita más difusión.

Love always, Jhoss.

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