Libros

Matilda – Roald Dahl

Título original: Matilda
Autor: Roald Dahl
Año de publicación: 1988
Género: Novela infantil, fantástica
Número de páginas: 244 (Ed. Alfaguara)

Matilda

¡Hola, lectores! Espero que su semana esté yendo muy bien y, si no es así, ¡ya mañana inicia el fin de semana! Lo que significa más tiempo libre para leer y ver pelis y series. Hoy les vengo a hablar de la historia de una niña que, quizá, conozcan y que es realmente adorable: Matilda. Yo debo confesar que conocía la historia como de conocimiento general, pero nunca había leído la novela ni había visto la película. ¡Ya sé! ¡No sé qué había hecho en los primeros 23 años de mi vida! Pero bueno, gracias al 24 horas leyendo que organizó Amante Literaria (click para ir a su canal) en Semana Santa, pude darle la oportunidad a este libro que llevaba en mi estantería como desde el 2017. Ese mismo día, una vez que el reto hubo terminado, vi la peli (está en Netflix, por si se les antoja verla este finde :D). Queda de más decir que amé la historia.

En caso de que ustedes, al igual que mi yo de antes de Semana Santa, no saben nada de esta historia, hoy les traigo la reseña. Al final, les hablo de una pequeña diferencia que encontré entre libro y película y mis hipótesis al respecto.

El narrador comienza contándonos cómo existen en el mundo un puñado de niños comunes y corrientes cuyos padres piensan que son extraordinarios y no dejan a nadie en paz porque pasan presumiéndolos ante todos sus conocidos y no permiten que los maestros no reconozcan el talento increíble de sus hijos. Aunque la verdad es que no tienen ninguno. Sin embargo, con Matilda pasa todo lo contrario.

Matilda es una niña con una inteligencia excepcional, puesto que con cuatro años, ya sabe atarse los cordones, hacerse de comer, cuidarse a sí misma, pues pasa sola todo el tiempo y, además, aprendió a leer sin que nadie le enseñara. Esto último la lleva a aventurarse a buscar la biblioteca pública del lugar donde vive, puesto que en su casa no hay más que leer que las revistas de su madre que interesan muy poco a la niña.

En ese lugar, con la ayuda de una asombrada bibliotecaria, Matilda descubre un universo de universos. Se da cuenta de que existen todo tipo de libros y todo tipo de historias, cada una con algo que enseñar. Al principio, la bibliotecaria le enseña los libros infantiles, pero estos fueron devorados rápidamente por la niña, por lo que le comenzó a enseñar libros clásicos con historias que la pudieran entretener. Matilda era muy feliz yendo a la biblioteca a recoger nuevos libros que llevar a su casa.

Sin embargo, esta costumbre de Matilda ponía de mal humor a sus padres, especialmente al papá, puesto que ellos no entendían por qué su hija perdía el tiempo leyendo en vez de ver la televisión como el resto de ellos. Esto ocasionaba que el padre regañara y se pusiera agresivo con las cosas de Matilda. No obstante, esto no preocupaba mucho a la niña, porque ella había aprendido que todo aquel que hiciera algo malo, debía recibir un castigo. Así que cada vez que su padre hacía algún mal, ya fuera a ella o algún negocio ilícito en su venta de coches usados, ella ideaba alguna forma de castigar a su padre.

A pesar de la diversión que los castigos le causaran, ella no era feliz ni recibía ningún tipo de amor o instrucción. Por eso, cuando sus padres decidieron inscribirla en la escuela, se llenó de mucha ilusión, porque ahí habría de aprender muchas cosas nuevas. Sin embargo, la mala suerte la llevó a la escuela de Trunchbull, una mujer que despreciaba a los niños y hacía que todo en ese lugar fuera lúgubre. Pero había un rayito de luz en medio de todo: la señorita Honey.

Ella era una maestra excepcional que quería mucho a sus estudiantes y siempre ideaba formas divertidas para que aprendieran. Solo tenía un punto débil: temía muchísimo a la directora. Matilda y ella se llevaron bien desde el primer momento y ella sí logró reconocer la gran inteligencia de la niña. Al conocer la situación familiar de su estudiante, la señorita Honey se encargó de ayudar a Matilda en todo lo que pudiera, incluso cuando la niña descubrió que tenía el poder de mover las cosas con su mente.

De esa manera, comienza para Matilda la primera relación de cariño y amistad con otra persona. De hecho, la señorita Honey se vuelve en su persona favorita y, cuando descubre los problemas que la aquejan, decide que no se puede quedar sin hacer nada. A mi parecer, la señorita Honey, a pesar de ser una adulta, sigue siendo una niña maltratada en su interior, que se dejó aplastar por el poder tiránico de los adultos durante toda su vida, mientras que Matilda es una niña valiente y que sabe que los adultos siempre se equivocan y deben recibir un castigo por lo que hacen. Por eso, desafía muchas veces a todos aquellos que le hacen daño y que, alguna vez, le hicieron daño a la maestra y hace uso de sus poderes para llevar a un final las dificultades que atraviesa la maestra.

Toda la historia es sencilla y cómica. Matilda tiene un gran ingenio para los castigos, las bromas y los sustos, esto hace que los adultos que son malos en su vida siempre reciban el castigo que merecen. Como es una historia para niños, los castigos son infantiles y poco probables en la vida real, pero eso es lo que hace que la historia sea todavía más entretenida. Lo cual me recuerda que, si quieren leer esta historia, dejen a su adulto guardado y saquen a ese niño que todos llevamos escondido en nuestro interior para que sea él quien disfrute de esta historia.

Ahora bien, con respecto a la adaptación filmográfica, solo puedo decir que es demasiado linda y sigue casi que al pie de la letra toda la historia, algo que es muy común con las historias infantiles. La única diferencia que hallé es con respecto a los poderes de Matilda. En el libro, son unos poderes limitados y que, además, requieren de un gran esfuerzo mental por parte de la niña para utilizarlos. Incluso, pasa varios días practicando para poder utilizarlos y esas prácticas pueden ser agotadoras. Por su parte, en la película, se nos enseñan unos poderes increíbles e ilimitados que dan a Matilda control sobre cualquier caso y parece que son naturales en ella. En el libro, estos poderes llegan a desaparecer, mientras que en la película parece ser que son para siempre y es aquí donde entra mi hipótesis de por qué los poderes desaparecen en el libro.

En el libro, el narrador es muy enfático en la forma en que funciona el sistema educativo: es aburrido, sumamente conductista, memorístico, centrado en el saber del docente, por lo que los niños son meros receptores de la información, ellos no son constructores de su conocimiento ni participan activamente de las clases. Si para un niño “normal” estas clases hacen que su cerebro se sienta como que estuviera muriendo de aburrimiento, imagínense lo que pueden hacer en una persona tan ávida de conocimiento y de información nueva como Matilda: es destructivo. Según lo que entendí, el poder en el cerebro de Matilda se estaba desperdiciando tanto que este tuvo que salir de alguna manera y esta fue en su capacidad de mover cosas. Para el final de la novela, la historia de vida de la niña cambia radicalmente y, por fin, sus capacidades intelectuales comenzaron a aprovecharse bien, lo cual ocasionó que sus poderes desaparecieran. Es decir, el poder de Matilda era todo su potencial desperdiciado. Y esto me parece increíble, porque Roald Dahl estaba críticando al sistema, mostrándonos que la capacidad de los niños es maravillosa y que todos ellos, sin importar si son niños genios o no, tienen una gran sed de conocimiento, pero el sistema educativo los destruye al no aprovecharlo. Y bueno, esa fue la docente que hay en mí hablando, jaja.

Si han leído el libro o lo van a leer y quieren contarme o decirme lo que sea, no olviden comentarlo. Si es la primera vez que ingresan al blog, no olviden en suscribirse, de esta manera les notificará cada vez que subo una nueva reseña. Si les gustó, pueden compartir la reseña en sus redes sociales, así les llegará a más personas. Sin más que decir, me despido.

Love always, Jhoss.

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